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MONTAJE XVIII BIENAL DE ARQUITECTURA

La bienal tiene como objetivo presentar obras de arquitectura y ser un espacio de encuentro y discusión sobre la disciplina y relación con la sociedad. Para dar lugar a estas dos instancias el montaje se plantea como una instalación que permita fragmentar el espacio de la nave de la Estación Mapocho en una secuencia continua de espacios contenidos y recorridos cruzados que permitan la intimidad para ver los proyectos y que produzcan distintos espacios de encuentro.

 

La instalación de exposiciones en la estación requiere agregar elementos de soporte, iluminación y mobiliario. Por su naturaleza, estos elementos quedan en una escala insignificante con respecto al espacio que las contiene. El montaje se plantea entonces en respuesta a dos ideas; una es destacar la dimensión total de la nave como espacio interior urbano y otra densificar la nave con elementos que permitan exhibir en espacios intersticiales, filtrando vistas, luces y sonidos para construir instancias de encuentro. La configuración no se materializa a partir de grandes elementos, sino articulando una masa crítica de partes que tienen una configuración individual y que al mismo tiempo su sumatoria configura un total coherente.

 

La muestra se organiza a partir de 204 módulos de cartón colgados desde 17 arcos de la nave. Las alturas de los módulos reproducen la figura del reflejo de la bóveda sobre el suelo, destacando la espacialidad de la estación. Los módulos tienen forma de rombo en planta y permiten crear tanto corredores de exposición con distintos grados de permeabilidad, como definir lámparas colgantes sobre corredores y mesas de exhibición.

 

A partir del cambio de nivel de suelo los módulos colgantes varían la altura de su base, definiendo espacios intersticiales de distintas dimensiones, configurado en tres situaciones principales: corredores de exhibición; espacio reunión y exhibición de obras destacadas; y espacio de universidades contenidas en cubos de 3 metros de lado. En el extremo poniente los módulos aumentan su altura para actuar como pantallas que filtran el sol poniente en las tardes.

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